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viernes, 29 de abril de 2016

EL SECTOR PÚBLICO Y LA INTERVENCIÓN DEL ESTADO COLOMBIANO EN LA ECONOMÍA

Por sector público se entiende el conjunto de instituciones u organismos que regulan, de una forma u otra, las decisiones colectivas de carácter político, económico, social y cultural de un país.

Además, el Estado interviene en el desarrollo de la actividad económica como consumidor y como productor. Así, actúa como unidad económica de consumo cuando adquiere bienes y servicios de las empresas privadas (nacionales o extranjeras) para desarrollar las funciones y los objetivos que tienen encomendados; para ello se financia, fundamentalmente, a través de los impuestos. Por otro lado, actúa como unidad económica de producción a través de las empresas públicas que producen bienes y prestan servicios de interés público (infraestructuras, enseñanza, sanidad).

Las funciones que se le asignan al sector público en una economía mixta son las siguientes:
  • Fomentar la eficiencia económica, para ello, interviene tratando de corregir los fallos del mercado, por ejemplo: lucha contra los efectos nocivos de determinados procesos productivos como la contaminación, fomenta las externalidades positivas como la I+D+i, provee de bienes públicos, defiende la libre competencia, etc.
  • Mejora la distribución de la renta. El Estado redistribuye la renta, tratando de ayudar a los ciudadanos con rentas más bajas, por medio de la política de impuestos y de gastos y también mediante la regulación.
  • Propiciar la estabilidad y el crecimiento económico. Al tratar de suavizar las fluctuaciones cíclicas intenta evitar los aumentos del nivel de desempleo en las recesiones y de los precios en las fases expansivas. Todas estas funciones las realiza el sector público con los objetivos de estabilizar los precios, propiciar el crecimiento económico haciéndolo a su vez sostenible con la protección del medio ambiente, conseguir el pleno empleo, mejorar la distribución de la renta, y evitar el déficit público y el déficit exterior en la medida de lo posible. Para conseguir sus objetivos y desarrollar sus funciones, el sector público presenta la siguiente organización, en la que se identifican cuatro grandes niveles:
  • Administración Central o Administración General del Estado. Está compuesta por la Presidencia del Gobierno, los ministerios y los organismos de carácter autónomo, como el Boletín Oficial del Estado (BOE), adscrito al Ministerio de la Presidencia, o el Instituto Nacional de Estadística (INE), adscrito al Ministerio de Economía y Hacienda. También compete a esta administración la gestión del sistema de la Seguridad Social, dependiente del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Finalmente, cabe señalar que aunque España es un Estado descentralizado y la Administración Central ha ido perdiendo protagonismo paulatinamente, por la cesión de poder a las administraciones regionales, es la que mayor número de funciones tiene atribuidas.
  • Administración regional o autonómica. Las Comunidades Autónomas han ido asumiendo progresivamente competencias que antes correspondían a la Administración Central, como es el caso de la sanidad y de la educación. Estas administraciones disponen de presupuesto propio, aunque sus ingresos proceden fundamentalmente del Estado.
  • Administración local. Como indica su nombre, el área de influencia de este tipo de administración es de ámbito local, realizando tareas cercanas a los ciudadanos (alumbrado, suministro de agua, recogida de basura, etc.). Aunque estas administraciones también disponen de presupuesto propio, sus ingresos siguen proviniendo fundamentalmente del Estado. Los principales ejemplos de administraciones locales son los Ayuntamientos y las Diputaciones Provinciales.
  • Sector público empresarial. Como se ha expuesto anteriormente, el sector público también interviene en la actividad económica como productor de bienes y servicios mediante empresas públicas financieras y no financieras.
La privatización es una reacción a la crisis del Estado Empresario de la posguerra, la cual adquiere formas diversas en relación con la realidad socioeconómica donde se realice. El termino de privatización es poco específico ya que cubre un conjunto extenso de fenómenos que abarcan desde la desregulación hasta la desnacionalización; es por eso que en el ensayo se hace la distinción entre el significado amplio entendido como un conjunto de técnicas económicas dirigidas a disminuir la intervención del Estado y el estricto o restrictivo que se refiere únicamente a la transferencia de propiedad pública al sector privado. La noción amplia de la privatización encierra, entre otros, acciones de desmonopolización, desregulación de actividades y la subcontrataciones. Mientras que la noción restrictiva hace referencia a la desnacionalización y la desestatización. En el ordenamiento colombiano se llevan a cabo primordialmente la desnacionalización y la desestatización, cuyo marco constitucional establece el papel y dimensión del Estado, y su relación con la sociedad. Esto condiciona la actividad económica a las finalidades generales del Estado y los objetivos específicos de la propia Constitución. Las finalidades de la privatización son múltiples y su importancia descansa en la armonía que mantengan con el ordenamiento constitucional respectivo y sus objetivos. Una vez establecidas aquellas condicionantes de la decisión de privatización el principal dilema de la operación privatizadora, a cargo del legislador, es llevar a cabo los diferentes procedimientos de privatización teniendo en cuenta la particularidad de cada caso.

LA PRIVATIZACIÓN EN COLOMBIA 

La Unión Soviética, Hungría, Checoslovaquia y Polonia están en un proceso acelerado de privatización. En América Latina, México, Chile y aún Argentina han privatizado importantes empresas estatales y empresas públicas. En su reciente visita a Bogotá, el ministro de Planificación de Venezuela, Miguel Rodríguez, nos contaba de los ambiciosos planes de privatización del Gobierno en ese país. En Venezuela, por ejemplo, sí van a privatizar el servicio telefónico. En materia de privatización, Colombia sigue siendo el Tibet: aislada del resto del mundo. Aquí nadie siquiera discute la posibilidad de privatizar las empresas estatales que todos sabemos son ineficientes. La gente está desesperada con los aumentos en los precios de la energía eléctrica, pero nadie plantea la posibilidad de privatizar las empresas eléctricas para aumentar la eficiencia y así controlar los aumentos en precios que tiene que pagar el consumidor.

En telefonía, no ha pasado nada. Obviamente no se habla de privatizar las empresas municipales ni Telecom, pero ni siquiera se ha avanzado en la autorización para que empresas privadas entren al negocio de telefonía celular.

El único avance reciente ha sido el debate auspiciado por Jaime Castro sobre la privatización de las licoreras. Estas tienen todas las desventajas del sector público. Son tan ineficientes que le generan muy pocos recursos a las instituciones de salud departamentales. Su razón de ser real es colocar a los amigos políticos del gerente de turno, financiar las campañas políticas y canalizar hacia los administradores las comisiones en las compras de equipos.

Sería mucho mejor para la comunidad privatizar la producción de licores y poner un alto impuesto a la venta con destino al sector salud. También sería importante prohibir la propaganda de los licores, dado su efecto dañino sobre la salud. La manera de disminuir el consumo es aumentar su precio a través de un impuesto a las ventas y limitar la propaganda. El actual sistema promueve el consumo a través de la competencia en propaganda de las diferentes licoreras departamentales y a través de la competencia de precios entre ellas. Esa competencia reduce los ingresos para la salud, cosa que no ocurriría si estos dependieran de un impuesto a las ventas.

lunes, 25 de abril de 2016

AMÉRICA LATINA Y LA GLOBALIZACIÓN

La globalización asusta a la ciudadanía, asusta a las poblaciones desprotegidas, asusta a los pueblos pobres, asusta a jóvenes que titubeantes se preguntan si verán un mejor futuro el siguiente día, y asusta a lo viejos conocedores de la historia, la historia que pisaron y temen cambiar. Los portavoces del movimiento de la globalización se preguntan a qué le temen, por qué temen a la globalización sino es más que un nuevo concepto para un acontecimiento que ya ha sido, que ya fue, que ya está. Pero más irreverente sería aún no temerle, no ser recelosos con el expansionismo económico de las grandes potencias. ¿Por qué? Hagamos un poco de historia.

América Latina está conformada por 41, países, todos ellos comparten una historia en común: la supeditación al capitalismo extranjero. Desde el siglo XVI la expansión capitalista llegó a Latinoamérica para convertir sus recursos en fuentes de acumulación de capital, mediante la explotación y extracción de las riquezas nacionales. Con el genocidio y la dominación, destruyendo usos y costumbres, ciudades enteras… dando origen así al colonialismo. El colonialismo es un período de intervención europea, principalmente España, Portugal, Francia y Holanda, comprendido entre los siglos XVI y XIX. Las colonias no eran más que extensiones del poder monárquico, representadas con un virreinato que obedecía a la corona; dicha razón el interés por el desarrollo de la colonia nunca fue prioritario salvo que a las propias conveniencias de los colonizadores fuera necesario el desarrollo de algún área como el transporte y las comunicaciones.

A partir de los movimientos independentistas del siglo XIX, el mundo se enfrentó a una nueva configuración del orden económico que se vivía hasta ese entonces, con el dominio de las naciones europeas y el saqueo de las colonias, no es el fin de la interdependencia, es una pausa hacia el desarrollo imperialista del capitalismo, un capitalismo sofisticado, ya no bajo el estandarte de la corona sino bajo el paradigma del mercado. El colonialismo se ha superado así mismo, no se supedita a la corona, sino a la fuerza del monopolio.

Mas el capitalismo sigue evolucionando y dentro de los esquemas de lo neoliberal, se promueve la integración de las naciones, que paradójicamente conlleva a la formación de bloques económicos que establecen aranceles y regulaciones para aquellos que no formen parte del bloque constituido, irreverente término globalización dentro de este entorno fragmentador. La historia indica un nuevo orden hacia la mitad del siglo XX, cuando Europa se derrumba y Estados Unidos toma el control de la economía, el mundo se dolariza, las trasnacionales se proliferan, y América Latina se cubre de barras y estrellas.

¿Que la globalización es algo nuevo? No, en verdad no lo es. Sino que adquiere ahora dimensiones distintas y más complejas que en el pasado. En la actualidad el crecimiento del comercio mundial se centra en los bienes de mayor valor agregado. Los procesos productivos se encuentran segmentados en todo el mundo, bajo la carátula de empresas transnacionales y sus filiales.

Como cierto es que los desequilibrios económicos, la desigualdad social, la pobreza, son males que desaparecerán sino por el contrario serán más fuertes, porque así se manifiesta dentro del sistema capitalista, clasista, monopolista.

La globalización refleja los cambios en la tecnología, la acumulación de capital y la aptitud de las economías nacionales para generar ventajas competitivas. La globalización de la información y los valores se ha presentado gracias a los avances tecnológicos. Ahora los costos de transacción, transmisión y emisión de documentos, imágenes, información financiera, han disminuido considerablemente por lo que ahora es asequible para grandes sectores de la población.

Los efectos de la globalización en América Latina
Los efectos de la globalización para las economías en desarrollo se distinguen entre efectos positivos y negativos. Los efectos positivos tienen que ver con el impulso a las nuevas tecnologías y el desarrollo sustentable. Los efectos negativos fracturan la realidad interna, perjudican a los países en vías de desarrollo y los supeditan a acciones y decisión de las economías más fuertes.

Estos efectos negativos se deben precisamente a que la globalización es un fenómeno selectivo, desigual. Tanto en la producción como en el comercio, los países más desarrollados protegen sus mercados en productos o sectores que consideran estratégicos para su economía. Más a los países de bajo desarrollo les obligan mediante medidas y sanciones a liberar todos aquellos sectores que son fundamentales para sus economías. De esta manera la competencia no es leal, mientras los países en desarrollo tienen que aventarse al ruedo del comercio internacional sin armas, con su producción desprotegida; los países industrializados tienen enormes barreras para proteger sus productos.

La globalización es pues, un proceso político en el que las naciones más poderosas y organismos internacionales liderados por las mismas, toman las decisiones económicas y financieras que afectan al resto del mundo. Es en la globalización donde se refleja el control de las naciones industrializadas, siendo el principal entre hegemónico los Estados Unidos.

México se ha sumergido en este proceso de globalización sin recelo alguno, ha suscrito ocho tratados de libre comercio y un acuerdo de complementación económica. Aun así el principal socio comercial es Estados Unidos, más del 80% de las exportaciones mexicanas tienen dicho destino.

El Tratado de Libre Comercio de Norte América, TLCAN (México, Estados
Unidos y Canadá). (Publicado en el Diario de la Federación el 20 de diciembre
de 1993).
El Tratado de Libre Comercio G-3 (México, Colombia y Venezuela) (Publicado
en el Diario de la Federación el 9 de enero de 1995).
El Tratado de Libre Comercio entre México y Bolivia (Publicado en el Diario de
la Federación el 11 de enero de 1995).
El Tratado de Libre Comercio entre México y Costa Rica (Publicado en el Diario
de la Federación el 10 de enero de 1995).
El Tratado de Libre Comercio entre México y Nicaragua (Publicado en el Diario
de la Federación el 1 de julio de 1998).
El Tratado de Libre Comercio entre México y la República de Chile (Publicado
en el Diario de la Federación el 28 de julio de 1999).
El Tratado de Libre Comercio entre México e Israel (Publicado en el Diario de la
Federación el 28 de junio del 2000)
El Tratado de Libre Comercio entre México y la Unión Europea (Publicado en el
Diario de la Federación el 26 de junio del 2000).

En conclusión, el temor a la globalización no es simplemente un prejuicio o un terror a lo desconocido, todo lo contrario es el recelo hacia esta dominación capitalista evolucionada en una serie de artilugios y tratados. Mas la globalizacón no es un agente maligno a toda la civilización sino que es selectiva, y mientras beneficia enormemente a algunos a otros los hunde cada vez más en la pobreza.

martes, 19 de abril de 2016

PARTICIPACIÓN DE LOS AFRO-COLOMBIANOS EN LA ECONOMÍA

La población afro en Colombia contribuye con nuestra identidad como nación, la cual por medio de danza, gastronomía, arte y folclor  busca la reivindicación de sus derechos. Las comunidades afro descendientes hacen grandes aportes a la cultura colombiana.

El papel que juegan los carnavales y festividades en estos procesos es de no dejar a un lado sus tradiciones culturales y musicales y que a través de la historia no se pierda toda la majestuosidad y belleza que se manifiesta en ellas. Seguir en la lucha sana del reconocimiento de su música, danza, costumbres y tradiciones de otras culturas por las distintas actividades realizadas durante el carnaval. Son importantes los aportes de los afrocolombianos en las festividades ya que con estas manifestaciones de cultura atraen a muchos extranjeros que visitan distintos sitios del país y esto hace que se active el comercio, en cuanto gastronomía, hoteles, transporte, artesanías, vestidos, y atrae grandes beneficios a los integrantes de los grupos musicales y de bailes que hacen parte de nuestro folclor.  Los carnavales o festividades juegan un papel importante en los afrocolombianos ya que están dejando ver sus tradiciones populares, dando a conocer su música, su folklor, su vestuario, sus instrumentos, en general su cultura, todo lo que expresan por medio de la música, sus sentimientos de alegría, duelo, exaltación .Además con esto se está cautivando la atención no sólo de personas que vienen fuera del país sino de nuestra propia comunidad que no tiene conocimiento sobre lo que esto representa, es turismo para Colombia, beneficios, reconocimientos, aumento de la economía, entre otros.

Los afrocolombianos representan el 26,83% del total de la población con más de 11 millones de ciudadanos.

1. Los pueblos no olvidan sus alimentos familiares. Al venir los negros a  América trajeron los frutos a que estaban familiarizados: la patilla o sandia; el gombo que encontramos hoy en el departamento de Bolívar; el ñame y, posiblemente, varias especies de plátanos.

2. Asimismo los hombres se apegan a sus ritmos musicales. Cuando el negro se vio en América, y su padecer y el azote de sus amos le dieron tregua una de sus primeras aspiraciones debió ser la de reconstruir sus primitivos instrumentos musicales, un carrizo, una tambora, para modular con ellos una evocación de su patria perdida, y, al oírla, otros negros y negras debieron sentir el escalofrió de una alegría dormida en el recuerdo y saldrían al ruedo para revivir, a ocultas de sus opresores, su antigua y nueva danza, que es su manera de interpretar la alegría y la gracia, la belleza y el amor. Nació así la música Afroamericana.
Los aportes que se identifican en cuanto a la identidad musical en nuestro país son:
· El porro que surgió alrededor de 1870 en Mompox con calendario obeso como su descubridor.
· El bambuco, se creó tomando elementos muy africanos y se tomó como música nacional.
· La danza habana, surgió a finales del siglo XIX, se convirtió en el tercer elemento junto con el bambuco y el pasillo.
En los últimos años se han adoptado musicales de origen afroamericano, el rap, sin embargo resulta más significativa la creación de géneros más autóctonos como son la terapia y la champeta, la historia de este género pone de manifiesto procesos de influencia de “ida y regreso” entre América y  África. Los aportes son muchos, vemos como los afro descendientes nos dejan legado de su cultura con la música, como los tambores, los cantos fúnebres, cantos de boga.

3. Sin embargo la cualidad y dote más permanente de la raza negra habían de ser sus creencias religiosas y sus ritos, los cuales, a pesar de la esclavitud, tuvieron larga permanencia en tierras para ellos extrañas de América. 

4. Entre los negros es notable el arte de los tejidos elaborados con hojas de palma. Es muy probable que muchas manifestaciones de esa habilidad y de esa gracia que presentan los objetos folklóricos americanos nos vengan del África.

5. La medicina negra, también el arte, envuelven en sí un elemento de terror mágico y sugestivo. El mismo se advierte en muchas de las prácticas médicas y en la personalidad de los curanderos populares en América y en los bailes hipnotizantes como el batuque.

6. Para el europeo, la muerte es tristeza fría y callada, para el indígena es fiesta y para el negro es alarde de sentimientos. También nuestros negros juntan a sus velorios todas las lamentaciones cargadas de dolor y cantan sus afras.

Como recuerdo africano podemos tomas también esa costumbre y habilidad con que las negras americanas llevan en la cabeza las ollas, los cantaros, a veces pesados, o también objetos ligeros, manteniendo el equilibrio y el ritmo de andar por senderos escabrosos y largos caminos.
Pero, sin duda, el aporte más considerable del negro a su nueva sociedad en América fue su cuerpo y sus dotes hereditarias, su pigmento y su piel, sus músculos y sus caderas, su pelo y su andar, su salud en los peores climas y su reciedumbre para trabajar en ellos.
Lo bueno y lo malo del África se debe aceptar como es y porque es parte de nuestra vida nacional. Porque a los negros se les debe culpar también la introducción de varias enfermedades en América tropical, una de las cuales, y no la menor, es la anemia tropical determinada por ciertos gusanos intestinales.

7. No es superfluo recordar, por último, la extraordinaria superioridad física del negro en los deportes ya sea como boxeadores, como futbolistas, beisbolistas, corredores y en casi todos los deportes de exigencia física.
 

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